EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COVID

Por Claudia Fuchslocher, socia Más Consciente.

Según escribiera en su novela García Márquez, en los tiempos del cólera hubo cartas que plasmaron el verdadero amor que puede existir entre una pareja, los dramas y las fuertes emociones.

Hoy, en los tiempos de COVID, también estamos fluctuando entre sentimientos poderosos, emociones intensas, pérdidas, dualidades y, además, grandes incertidumbres.

Es muy difícil poder integrar el momento que estamos viviendo como humanidad. Su complejidad y alcances son sin precedentes. Una decisión que favorece un aspecto, perjudica a otro. Tal vez constantemente decidimos según “el mal menor”, porque no somos capaces de visualizar el “bien mayor” ¿Será que estábamos en una zona de confort donde no previmos la importancia que tiene el forjar un destino común de “bien mayor”? ¿Nos preocupábamos de acciones aisladas en pos de fines aislados sin abrazar la importancia de acciones colectivas?

Se trata de un momento en extremo complejo, con tantas implicancias individuales y colectivas en lo económico, social, político, sanitario, educacional, ambiental, laboral, familiar, personal, … ¿Cómo observarlo? ¿Cómo interpretarlo? ¿Por dónde empezar? ¿Cómo tomar decisiones si tenemos la visión nublada y borrosa? ¿Qué priorizar? ¿Qué sucederá si cometemos errores vitales?

Pienso que aún es tiempo de crear entre todos nuestro futuro de “bien mayor”, donde todos tengamos espacio y oportunidades, donde todos podamos ser felices, donde todos podamos ofrecer lo mejor de nosotros. Eso requiere de ciertas condiciones.

Les propongo el ejercicio del “lenguaje sin palabras: el abrazo”. Tómate un tiempo de silencio y conexión.

Imagina que estás abrazando a la persona más amada:

¿Qué le dirías?

¿Qué quisieras que te dijera?

¿Qué es lo que quieres que le suceda a esa persona amada?

¿Cuáles son los dolores que tienes y que le compartirías, cuáles son tus miedos? ¿Qué es lo que te supera?

¿Cuáles son los dolores y miedos de él/ella? ¿Qué le supera?

¿Qué es lo que le hace feliz a él/ella? ¿Qué te hace feliz?

¿Qué es lo que le da sentido a tu vida? ¿A la vida de él/ella?

Posiblemente las respuestas a este último par de preguntas sean determinantes en tiempos del COVID. Pienso que es muy posible que las respuestas tengan que ver con la felicidad del otro. Que, si el ser amado no está bien, tampoco puedo estarlo.

Y creo que esto es lo que esta pandemia nos recuerda día tras día, minuto a minuto. Estamos preocupados por nuestros seres queridos.

¿Cómo podemos lograr que esa preocupación se extienda y expanda hasta los últimos confines del planeta, a todos y a todo para avanzar en pos del “bien mayor”? ¿Cómo amar también al enemigo? 

¿Difícil verdad? Pero no imposible. Es difícil que conviva el verdadero amor con el miedo, con el odio, con la rabia… Ese verdadero amor no es ni sentimiento ni pasión, sino la consciencia única que nuestro espíritu conoce y que puede recordar. Está impregnada en todo y en todos. 

Convirtámonos en los más avezados buscadores de ese estado que actúa como un “pegamento social” y un “protector natural”.

¿Cómo? 

Individualmente mediante alguna práctica como la meditación, la contemplación, conocer y equilibrar las emociones, desintoxicar el cuerpo (alimentación) y la mente (pensamientos). 

Colectivamente escuchando y comunicándonos consciente y empáticamente.

Requiere de (1) convicción por la necesidad de cambio, requiere de (2) voluntad para renunciar a antiguos patrones y apegos, requiere de (3) destinar tiempo a alguna(s) práctica(s) y, por último, a (4) convertirse en un servidor genuino generando acciones positivas.

Sin un trabajo interno y externo creo muy difícil salir hacia una “nueva realidad virtuosa”.

En tiempos del cólera se registró ese momento en cartas, hoy necesitamos buscar el silencio y el diálogo, aceptar al amigo y al enemigo, trabajar para nosotros y para los otros. 

Aprendamos a escuchar con el corazón y a traducir ese sonido con el lenguaje de la mente.

Un comentario de “EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COVID

  1. Eduardo Olate dice:

    Siempre he pensado que lo primero es amarse a uno mismo para poder así amar a los demás. Pero sin duda que estar consciente que, hoy más que nunca, necesitamos cambiar la forma de amarnos es primordial. Muchas gracias por recordarnos que habitar ese pedazo del universo, requiere siempre de priorizar el bien mayor.

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